lunes, septiembre 06, 2010

domingo, febrero 28, 2010

sábado, febrero 27, 2010
















El sueño de los chilenos quedó interrumpido abruptamente a las 3.34 de la madrugada (las 7.34, hora peninsular española) por un terremoto 8,8 grados de intensidad en la escala de Richter, que ha sacudido con violencia la zona central y sur del país y ha provocado al menos 300 muertos, según cifras oficiales. Hay 15 desaparecidos y decenas de heridos. El seísmo también ha dejado numerosas escenas de derrumbes de carreteras y edificios, marejadas, roturas de vidrios, grietas en caminos, caídas de postes y cortes de la energía eléctrica y de las comunicaciones. Fuentes oficiales han cifrado en al menos medio millón las viviendas destruidas por el temblor y en más de un millón y medio las dañadas, aunque los trabajos de evaluación de los daños podrían prolongase hasta dos semanas más.

Acompañado por un ruido ronco y profundo, el terremoto tuvo una duración superior a dos minutos y su epicentro se situó 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, unos 325 kilómetros al sur de Santiago. El seísmo se ha sentido con diferente intensidad en la mayor parte de Chile, entre Antofagasta y Concepción, en localidades de Argentina por el oeste y sus efectos han llegado hasta el océano Pacífico. Ha sido entre 50 y 100 veces más intenso que el terremoto que asoló Haití en enero pasado, y en la historia sísmica de Chile es el tercero más intenso, según han calculado los sismólogos. La franja afectada de la placa continental en la que se encuentra Chile es de aproximadamente 350 kilómetros, entre el balneario de Pichilemu y el Golfo de Arauco.

En la oscuridad hubo escenas de pánico durante el terremoto. En las alturas, a partir del sexto piso en los edificios en Santiago era muy difícil mantenerse en pie. Al ruido del seísmo se agregaron en las zonas residenciales los de las alarmas de autos y casas, activadas por el movimiento ondulante del suelo, y los gritos y llantos de las personas.

El gobierno ha decretado zona de catástrofe entre las regiones de Valparaíso y de la Araucanía, incluyendo a Santiago, ha suspendido los actos masivos, conciertos y partidos de fútbol, y ha postergado el inicio de clases en marzo. Tras reunirse de emergencia con los ministros y enviar un mensaje llamando a la tranquilidad de la población, la presidenta Michelle Bachelet partió a primera hora a recorrer las áreas más afectadas en la zona sur del país. Según ha contado, los mayores daños se encuentran en viviendas antiguas, construidas con adobes.

También ha anunciado su presencia en las zonas más afectadas el presidente electo del país, Sebastián Piñera, quien ha ofrecido toda la colaboración de su futuro gabinete al actual Ejecutivo . Piñera se ha comprometido, además, a destinar un 2% del presupuesto nacional a la reconstrucción de las zonas afectadas por el seísmo.

La mayor parte de las víctimas se han concentrado en las regiones del Maule y de Concepción. En esta última ciudad, donde se encuentra un grupo de estudiantes españoles que no han sufrido daños personales , un edificio residencial nuevo, de 15 pisos de altura, cercano a la ribera del río Bío Bío se ha desplomado y ha quedado con una altura de cuatro pisos. Una persona que vivía en el octavo piso consiguió sobrevivir. "Fue tremendo. De repente vi un poco de luz y salí", ha contado en televisión.

El país ha quedado con su columna vertebral de transportes trizada. Niguna infraestructura nueva ha resistido. La carretera Panamericana, que une Chile de norte a sur, ha quedado interrumpida en más de cinco puntos, incluyendo puentes cortados y socavones en el camino. El aeropuerto de Santiago ha sufrido daños y todos sus vuelos han quedado suspendidos y los que ya estaban en marcha han sido desviados a Argentina. Las autoridades creen que permanecerá cerrado entre 24 y 48 horas.

Decenas de miles de personas que disfrutaban sus últimos dos días de vacaciones de verano han cargado rápidamente sus autos en la madrugada para iniciar el regreso anticipado desde balnearios y la zona sur del país, contribuyendo al atasco de las carreteras.

En Santiago, el Metro se ha cerrado y los autobuses urbanos solo funcionan a medias. La red de carreteras de la capital ha sufrido daños y en la zona norte de la ciudad han caído brazos completos de la vía en la autopista Vespucio Norte y pasos para peatones en la ruta Panamericana, aplastando coches, sin que consten víctimas fatales. El gobierno ha recomendado a la población no salir de sus domicilios, salvo que sea muy necesario.

En Concepción, donde hay al menos 32 muertos, un puente ha caído sobre el Bío Bío, el río más ancho del país. La Facultad de Química de la Universidad de esta ciudad ha quedado arrasada por un incendio. Las zonas periféricas de la ciudad, como las de Santiago, no se han librado de saqueos en farmacias y supermercados, según informes periodísticos.